Cristina Rodríguez | Diseñadora web freelance

Diseñadora gráfica freelance

 

Comienzo desde muy temprano a sentir una especial devoción por las artes plásticas y es esa misma devoción la que me lleva a estudiar Historia del Arte y a interesarme por todo lo que tiene que ver con las artes y la estética, como la arquitectura, la pintura o la fotografía.

Tras unos años trabajando en galerías de arte contemporáneo, decido dar un paso más y afrontar un nuevo reto adentrándome en el campo de la comunicación visual. Curso un máster en Artes y Tecnologías aplicadas a la Comunicación, que sienta las bases para la que ha sido mi trayectoria profesional de los últimos veinticinco años.

Inicio mi andadura profesional como diseñadora gráfica freelance en 1994 y en 1997 creo CRM Estudio de Diseño, ofreciendo un servicio multidisciplinar de comunicación gráfica: imagen corporativa, diseño editorial y publicitario, packaging y fotografía.

Desde entonces hasta hoy no he dejado de formarme para adaptarme a las nuevas necesidades que la sociedad demanda en el campo de la comunicación visual: diseño UX/UI, nuevas plataformas o tecnología aplicada. Por este motivo, a día de hoy trabajo como diseñadora gráfica y diseñadora digital, añadiendo los servicios de diseño y desarrollo de páginas web y aplicaciones móviles a los ya mencionados.

Habitualmente desempeño mi labor profesional en solitario, pero cuento con un equipo de colaboradores especializados en distintas áreas del entorno digital, que me ofrecen el soporte informático y legal necesario para determinados proyectos.

Me siento especialmente cómoda trabajando con pequeñas empresas, pues me implico en sus proyectos como si de los míos se tratara, basando la relación laboral en la confianza y la cercanía con el cliente.

Valoro el buen diseño, el que se piensa y experimenta en la búsqueda de una adecuada comunicación. Defiendo el enfoque profesional para comunicar de forma gráfica lo que se pretende comunicar.

Un diseñador sabe que ha logrado la perfección no cuando no hay nada que añadir, sino  cuando no hay nada que quitar.— Antoine de Saint Exupéry